Wednesday, October 14, 2009

Don Quijote, ¿sano o cuerdo?

Al principio del siglo XVII, Miguel Cervantes escribió, en dos tomos, la historia de don Quijote de la Mancha, un hombre campesino que vuelve loco por haber leído demasiados libros de caballería. El problema es que él las lee sin dormir, y en su mente empiezan a mezclarse la realidad y la ficción. Pues don Quijote piensa que tiene el poder de cambiar la sociedad y tornarla a la caballería que existía en los tiempos feudales. Sin embargo, la gente simplemente ya no vive con los valores altísimos de los libros épicos de antes. Un ejemplo de la fugacidad en que opera don Quijote se ve en el capítulo cuatro. Un amo azotea al pastor de su rebaño y rehúsa pagarle, porque pasó alguna indiligencia por parte del pastor. Don Quijote quiere rehacer este problema y al amo le hace jurar pagar al pastor. Cuando lo jura el amo, don Quijote sale, completamente seguro de que pasará como dicho, pero el amo simplemente azotea al pastor aun más cruelmente. Pues don Quijote piensa que tiene derecho de mandar al amo, imagina que todo pasará como lo manda y piensa que la gente siempre sigue su palabra. Sin embargo, todo esto funciona en los libros pero no en la realidad, donde la gente sólo busca su propio bien. Don Quijote vive en un mundo de ilusiones y, la mayoría del tiempo, su trabajo a mejorar el mundo sólo lo empeora.

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