A mí cada noche me parece una noche serena. De niña, vivía en el norte donde todas las ciudades están separadas. Nuestra casa se quedaba treinta minutos lejos del pueblo más cercano. Mi mamá siempre nos conducimos a nuestra casa de algún programa en el que acabábamos de participar. Mientras viajar por la noche, siempre miraba por la ventana hacia las estrellas. Cada noche me parecía una noche muy serena. Era un tiempo de silencio, una interrupción en la sin fin corriente de gritas que procedían de mi hermano. Era un tiempo de pensar y meditar. Ahora, cuando estoy afuera por la noche, me relajo. Aun lo hago cuando hay una tormenta. Recuerdo la primera vez que no tenía miedo de una tormenta eléctrica. Estaba sentada en una mesa para picnic cubierta por techo de madera, sin paredes, con unas amigas muy buenas, y mirábamos la tormenta por la noche, seguras y relajadas. Desde aquel momento me han encantado los relámpagos y el trueno. Además recuerdo otros momentos, durante avisos de tornados, cuando nos juntábamos en el baño o en el sótano. Aun cuando las paredes temblaban, sentía tan tranquila.
Pues no me importa que pase por la noche. Siempre me queda bien. En la oscuridad recuerdo los momentos de paz durante una niñez difícil. Recuerdo tiempos preciosos con amigas. Pero sobretodo, en la oscuridad, recuerdo que Dios siempre está conmigo y que nunca me soltará.
Tuesday, September 29, 2009
Monday, September 28, 2009
La rosa
En el poema de Garcilaso de la Vega llamado «En tanto que de rosa y azucena,» la voz poética describe los colores de la cara de su querida como los de la rosa y la azucena, dos tipos de flor. Estas flores son bonitas y de colores magníficos. Cada mujer se gozaría de ser llamada por éstas. Sin embargo, una flor puede echarse a perder con tiempo. El viento la puede llevar lejos. En la Biblia también usa la imagen de la flor como algo que no permanece. Salmo 103:15-16 dice, —El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo: sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno— De la Vega quiere decir que la hermosura no durará por siempre. Se debe gozarla mientras que la tiene. Su poema es un tipo de Carpe diem.
Wednesday, September 23, 2009
Como odio los exámenes
Odio los exámenes. Especialmente los odio cuando tengo cuatro en una sola semana. Todos en español. Bueno, tengo parte de la culpa, porque decidí yo tomar cinco clases españoles este semestre, sin embargo los profesores no necesitan decidir colocar todos sus exámenes en la misma semana. Me pregunto si saben que lo han hecho así o si están ignorantes del horario de sus colegas. Pues, así es la vida estudiantil, con muchos exámenes. No me debo quejar. Mi vida es mucho más simple que las de otros. Tal vez estas ocurrencias nos preparan para la vida más tarde. Dicen en la EE.UU. que nunca llueve sino sale a borbotones.
Monday, September 21, 2009
La mujer de Lázaro
La mujer de Lázaro, en la obra española «Lazarillo de Tormes,» pasa mucho tiempo con un vecino, pues la gente empieza a acusarle de infidelidad. Sin embargo, Lázaro no quiere confrontarle sobre la posibilidad de otras relaciones sexuales. Ha tenido una vida muy difícil, pero ahora tiene un ritmo normal. No quiere sacrificar este ritmo sólo por el bien de su honra. No quiere luchar más por una vida común. Durante toda su existencia ha peleado simplemente por tener comida y satisfacer sus necesidades básicas. Ahora que lo ha logrado, no le importa nada, sin vivir diariamente como uno de los hombres que nunca podría ser.
Wednesday, September 16, 2009
Milagros de Nuestra Señora
Todos nosotros moriremos algún día, pero en este momento vivimos. ¿Si moremos, hay alguna posibilidad de levantarnos otra vez? Entre ciertas pocas circunstancias podemos hacerlo con la ayuda de la medicina moderna, pero normalmente no. Sin embargo, en la obra de Gonzalo de Berceo llamada «Milagros de Nuestra Señora,» hay un cuentito poético de un monje fornicario. Mientras estar afuera por la noche, se muere, porque se cae en un río frío. Porque ha muerto sin confesarse, los demonios llevan su alma abajo. Sin embargo, la Virgin María viene y lo rescata, porque el monje había dedicado su vida a ella y al cristianismo. Ella lo resucita con tal de que se confiese sus pecados. El monje lo hace con mucho gusto. Todo eso simboliza la vida espiritual. Cada persona nace viviendo en el pecado, que quiere decir muerto espiritualmente. Sin embargo, si dedicamos nuestros almas a Dios, nos da una nueva vida en el espíritu. Como la muerte vino a todos por medio de un hombre, Adán, también la vida viene a todos por medio de un hombre, Jesucristo. El monje tiene una nueva vida porque vive por Dios y dejará de pecar.
La pobreza
Nosotros estadounidenses somos ricos. No sabemos qué es ser pobre. Además solemos adorar a los aun más ricos, convirtiéndolos en ídolos. Vamos al cine, a partidos de fútbol americano y a conciertos, gastando fajos de dinero cada año sólo para satisfacer nuestra necesidad de entretenimiento. Estudiamos detenidamente las revistas de la sociedad y las noticias, pensando saber todo que pasa en las vidas de los famosos. Sin embargo, estos ricos tienen demasiado orgullo. Porque todo va bien con ellos, olvidan que existe un Dios. Aun olvidan que necesitan la salvación. Se llaman a ellos mismos dioses. Al otro lado, pienso que se puede ver la pobreza como algo muy valeroso. Nos hace humildes, y nos recuerda que necesitamos un Dios todopoderoso que pueda protegernos. Necesitamos un ayudante. He vivido entre la riqueza enorme, pero también he caminado por las calles donde la pobreza supera. Donde el primero estaba desilusionado, el segundo estaba
Friday, September 11, 2009
El hambre
El hambre es algo tan extraño. ¿Por qué lo tenemos? ¿Es que necesitamos un aviso de comer? Tal vez algunas personas lo necesitan, pero, para otros, el hambre simplemente es un rollo. Cuando estoy en las clases hasta la una y media de la tarde, no necesito un recuerdo doloroso que ya no he comido. Además mis compañeros no necesitan oír las quejas de un estómago enojado. Al otro lado, es interesante cómo ser pobre y tener poquita comida puede hacerle egoísta. Era un período de este verano en que sabía que no tendría más dinero hasta unas semanas más tarde y no tenía bastante comida para sustentarme. Empecé a ser poco a poco más egoísta con la que sí tenía. Y después me sentía avergonzada. Es que cada junio, voy al Perú con unos misioneros y la gente allí vive con muy poco, pero siempre nos dan la mejor de su comida. A veces nos dan toda y no sobra nada para ellos. ¿Cómo puedo quejarme cuando realmente no sé qué es tener hambre y cómo verdaderamente compartir? Viene de amar a la gente más que a tú mismo. ¡Que pueda aprender cómo poner la gente sobre yo misma!
Wednesday, September 9, 2009
El mundo afuera
Hay una dulzura misteriosa en el mundo. Voy afuera y me da gozo la imagen de la naturaleza con todos los árboles, las aves y las ardillas. Todos éstos añaden a una inocencia infantil que llena mi alma con paz y consuelo. Dios está en el mundo, guiándonos y ayudándonos a vivir. Es nuestro compañero que siempre está, y la naturaleza me recuerda a él. Pasaba la mayoría de mi niñez en Nueva Hampshire. Vivíamos en un terreno de diez acres que consistían en un prado rodeado de bosques, piedras grandes y arroyos. Iba afuera para escapar de los problemas familiares. Fingía que pudiera cantar a las aves como Bella de «La bella y la bestia.» Corría e imaginaba que viviera en un bosque encantado, gozando de la manera mágica en que la luz del sol iluminaba las hojas y las transformaban a un verde aun más brillante. Por las noches miraba fijamente las estrellas, distinguiendo Cassiopeia y el cinturón de Orión. En mi mente, creaba dibujos de cómo parecían las nebulosas y cómo realmente sentiría caminar en la lun. Siempre encontraba en la naturaleza un lugar de refugio y emoción. Pues ahora que he crecido tiene aun más valor. Dios vive allí. Corre en la brisa fresca del otoño. Cuchichea por dentro de los bosques y por medio del zumbar de las abejas. Cada flor es uno de sus vasallos hermosísimos. Puedo sentirlo sonreír en la luz del sol, llenándome con placer sin fin. Y por las noches, en vez del temor que alguna vez sentía en la oscuridad, ahora siento sólo lo vasto de su poder, y me encuentro segura en las profundidades de quién es mi Dios.
La carne del cordero
Siempre oigo de la carne del cordero alrededor del tiempo de la pascua. Los judíos la comen durante su cena pascual. Es símbolo del cordero sacrificial y la sangre que pusieron sobre las puertas en Egipto para que Dios pase sus casas. Una vez en mi iglesia un judío convertido en cristiano nos dio una cena tradicional de sus antepasados. Comimos hierbas amargas, el rábano picante, otras cosas que no recuerdo y la carne del cordero. Además de ésta, no recuerdo ninguna otra vez en que he comido este tipo de carne. Simplemente no ocurre en mi familia. Solemos consumir la res, el jamón o el pollo. No comimos cordero. Otra cosa que no como es el pescado. Lo he probado muchas veces, pero nunca me ha gustado, sin dos veces. La primera vez que me gustó era cuando mi amiga de Bangladesh lo cocinó. La otra vez era cuando los peruanos me lo cocinaron. Además de estas dos veces, no me ha gustado el pescado. Es una lástima de no sepa cómo lo cocinaron los extranjeros. Sólo puedo deducir que los estadounidenses no saben cómo cocinar el pescado bien. Con respeto a la carne del cordero, no recuerdo si me gustó. Bueno, algún día volveré a comerla. ¿Quién sabe? ¡Tal vez me gustará!
Saturday, September 5, 2009
¿Qué quieres decir?
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque todavía no te conozco?
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque apenas oigo tu voz?
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque no te sigo?
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque para ti no he vivido?
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas, mi Señor?
«Consummatum est.»
Miro, mientras que golpean a un hombre, y no les impido.
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque apenas oigo tu voz?
Por las pandillas fuertemente gritan a un inocente.
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque no te sigo?
Camino por la calle mientras que arrastran a un hijo querido.
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas aunque para ti no he vivido?
Las multitudes se juntan mientras que muere un condenado.
¿Qué quieres decir cuando me dices que me amas, mi Señor?
Levantamos la vista a ti. ¡Ay, que nos salves tú!
«Consummatum est.»
Wednesday, September 2, 2009
Padres e hijos
La relación entre los padres y los hijos es una de las más viejas del mundo. Aun antes de la cultura como la sabemos, existían los padres y sus niños. En alguna manera, además de la tierra y los animales, los hijos eran los primeros inventos. Dios quería tener algunos, pues creó a los seres humanos. Somos su fruta. Todos tenemos este privilegio de pertenecer al Señor del mundo entero. Igualmente nuestra relación con nuestros padres terrenales es muy preciosa. Nuestros padres nos crían. Nos dan de comer, nos visten y nos cultivan. Quiren que tengamos exito en el mundo, pues nos enseñan y nos aconsejan. Del perspectivo de los padres, no hay otra manera mejor de descubrir el carácter de Dios o el amor incondicional. Cuando sus hijos equivocan o les molestan a ustedes, aún les aman. Es un vínculo que no se puede quebrar fácilmente. Así es con Dios. Siempre nos amará y podemos confiar en Él.
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