Es un poco espeluznante pensar en eso, pero… algún día, mi cuerpo morirá y se desintegrará. Todos los elementos, células y pedazos de mí separarán, volverán al polvo y se integrarán el la tierra otra vez. Luego formarán una parte de una nueva persona, o tal vez de un árbol, roca o animal. Mi alma irá al cielo, pero los elementos que me forman, la materia que es yo, seguirá aquí hasta el fin del mundo. Bueno, dicen que la materia nunca se la crea ni se la destruye. Entonces poco a poco soy consumida y algún día me convertiré en algo nuevo. Esos pedazos que ahora forman quién soy volverán y formarán algo diferente, mucho después de que mi alma haya ido al cielo. Siempre estará algo de mí en esta tierra. Y de tal manera, los pedazos que me forman ahora sólo pasaron a mí de otro lugar, posiblemente de la comida que mi mamá comió cuando estaba embarazada de mi. ¿De dónde provinieron estos minerales y vitaminas? ¿Qué eran antes? ¿Otra persona? ¿De qué estoy formada realmente, y cómo cabo en el gran plan de la creación?
“Que al fin de esta existencia transitoria,
a la que tanto nuestro afán se adhiere,
la materia, inmortal como la gloria,
cambia de formas, pero nunca muere.”
-“Ante un cadáver,” by Manuel Acuña
Friday, November 13, 2009
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